La región con los mejores vinos del mundo de la actualidad (y cinco botellas que lo demuestran)

    Seguimos con este serial supremacista, iniciado cuando designamos a la DOCa Rioja como la más interesante del mundo. Esta vez toca la coronación de la que, siempre desde mi punto de vista, es la región con mejores vinos del planeta.

    Prometo no ponerme cursi aludiendo a paisajes embotellados y paridas similares… pero siento ser obvio: la región con mejores vinos del mundo no es otra que Borgoña.

    Es la alta jerarquía del viñedo mundial, en donde tan solo una hectárea, y no de las más top, se llega a valorar en 25 millones de euros. Hablamos de vinos recién salidos al mercado vendidos a más de 40.000 euros. Y, por supuesto, Borgoña ostenta desde octubre de 2018 el récord a la botella más cara jamás vendida: Romanée Conti de 1945, por 558.000 dólares.

    Estas son algunas cifras que ayudan a contextualizarla.

    No nos engañemos: si es la zona por la que se pagan estas barbaridades, sumado al tiempo que esto lleva siendo así, es que algo hay detrás. En vino lo más caro sí suele ser síntoma de mejor, ya lo siento. Además, presenta el máximo nivel en tintos y blancos. No se me ocurre otra región con tanto y tan bueno en ambos estilos.

    También deja jugar mucho al iniciado, ya que está perfectamente clasificada entre viñedos (Grand Cru o Premier Cru) y pueblos, pudiéndote marcar una cata solo de, por ejemplo, vinos de diferentes productores de Clos Vougeot y así flipártelo fuerte una tarde.

    Mejor que jugar a La Llamada de Cthulhu, igual de difícil, pero diferente, en Borgoña lo que muere no es tu personaje si no tu bolsillo.

    Por supuesto también hay vinos mediocres, mucha referencia sobrevalorada y/o gentrificada, pero, una vez más, el prisma desde el que hay que hacer estos aristocráticos juegos es el de la excelencia, no el de la media. Y en eso ninguna localización presenta tal cantidad de vinos casi perfectos, y sin el casi.

    Bueno, como hice cuando traté el caso riojano, vengo con cinco ejemplos de clase mundial, difíciles de conseguir, tanto por precio como por accesibilidad, pero es lo que tienen estas cosas: en un mercado global hay la suficiente gente dispuesta a pagar lo que sea por una de las siguientes botellas.

    Por tanto, lo normal es que nunca bebáis las siguientes recomendaciones, pero bueno, al menos sabréis que existen, esto siempre viene bien. Hoy nos hemos puesto absolutamente aspiracionales.

    Empezamos con blanco.

    Domaine François Raveneau, Chablis, 2020. 329 euros.

    2020 Domaine François Raveneau Chablis white

    2020 Domaine François Raveneau Chablis white

    2020 Domaine François Raveneau Chablis white

    Sorprendentemente he encontrado un enlace de venta a este mito de Chablis, para muchos la mejor Chardonnay de este pueblo. Desde luego es la más inconfundible dada su textura aceitosa. De verdad que, para los que nunca lo han probado, es como si a un Chablis normal le hubieran echado un chorrito de arbequina.

    Algo más de 300 euros os va a costar vivir esta experiencia y eso que este es el básico, el de entrada de gama.

    Más cara es una tele y, total para qué, si ya no dan Sálvame.


    Lamy Caillat, Bourgogne Blanc, 2019. 376 euros.

    Bourgogne Blanc Lamy-Caillat Bourgogne Blanc

    Lamy-Caillat Bourgogne Blanc

    Bourgogne Blanc Lamy-Caillat Bourgogne Blanc

    De este, directamente, no he encontrado ningún enlace de venta, el precio que hago constar es el precio medio que calcula la web Wine Searcher. Fijaos como está el tema.

    Eso sí, dada mi vocación de servicio público, os informo, a los que vivan en Madrid y León, que sí hay existencias en las cartas de los restaurantes Nimú y Marcela Brasa y Vinos, además a un precio muy contenido (unos 100 euros) para como está este blanco de culto que aún no está muy manoseado por los winelovers de Instagram.

    Esto un iniciado lo empieza a valorar.


    Mark Haisma, Fremiets 1er Cru, 2021, Volnay. 145 euros.

    Mark Haisma Fremiets Premier Cru 2021 Volnay Mark Haisma

    Fremiets Premier Cru 2021 Volnay Mark Haisma

    Mark Haisma Fremiets Premier Cru 2021 Volnay Mark Haisma

    Ya nos vamos al tinto con un elaborador del que no me consta que tenga distribución en España, por lo que aquí el problema no es tanto que se agote si no que aquí no llega.

    Aún no está gentrificado y estos 145 euros son por uno de sus vinos top; su genérico Borgoña Tinto está a unos 40 euros.

    Así es que ya sabes, si eres distribuidor tráete unos cuantos Haisma para acá que lo vendes todo. Garantizado, que es que te lo compro yo.


    Domaine Leroy, 2018, Bourgogne Rouge. 229,40 euros.

    bourgogne Leroy Bourgogne Rouge 2018

    Leroy Bourgogne Rouge 2018

    bourgogne Leroy Bourgogne Rouge 2018

    Volvemos al mundo básico con la que es mi bodega favorita: nunca he bebido mejores vinos que los que hace Domaine Leroy. He probado referencias que se acercan, que igualan a algunas de sus etiquetas más sencillas, pero nunca superarlas. Una locura.

    Esta bodega es la responsable del vino más caro del mundo, sí, por mucho que la gente piense que el encargado de estas cosas es Romanée Conti el caso es que no. Es el Musigny Grand Cru de Domaine Leroy el que sale, según Wine Searcher, a una media de 40.911 euros la pieza.

    Ahora este os parece hasta barato.

    Soy un mindgamer.


    Domaine de la Romanée Conti, La Tâche, 2018. 9.075 euros.

    Bourgogne Domaine de la Romanée Conti La Tâche Grand Cru 2018

    Domaine de la Romanée Conti La Tâche Grand Cru 2018

    Bourgogne Domaine de la Romanée Conti La Tâche Grand Cru 2018

    Finalizo con el gran mito de la Borgoña. Aunque ya sepáis que no es el más caro de la región, no deja de ser su gran icono y el viñedo más prestigioso del universo conocido.

    Aquí traigo no a su tinto más caro, si no al más cool: La Tâche casi te hace quedar mejor que el máximo nivel de gama Romanée Conti, menos hortera.

    Por cierto, para quien no lo haya bebido, que sepa que no estamos ante una Pinot Noir de textura etérea y fluidez angelical. No. Es un tinto robusto y tánico, de hecho, este 2018 estará demasiado recio para descorchar ahora. Lo mejor que podéis hacer, de tener uno, es guardarlo unos 20 años. Ahora bien, si lo que tenéis es uno ya con muchos años, pues invitadme y os hago de maestro de ceremonias.

    Soy muy ameno.

    Por Diario

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