La guerra económica de EEUU contra China puede salirle también cara a Europa

Estados Unidos está empeñado en librar una guerra económica contra su principal rival, China, en un claro intento de frenar sus avances tecnológicos, guerra cuyas consecuencias también para otros países son, sin embargo, imprevisibles.

De acuerdo con el plan de la Casa Banca de Joe Biden, EEUU prohibirá a partir del próximo enero determinadas inversiones de sus empresas tecnológicas en la República Popular mientras que otras necesitarán una autorización especial.

Se verán especialmente afectadas las inversiones en la producción de semiconductores, en computación cuántica y en determinados campos de la inteligencia artificial.

El plan de Biden se queda corto, en opinión de políticos republicano, mientras que algunos expertos se dicen sobre todo preocupados por los daños que pueda causar a las numerosas empresas estadounidenses que hacen lucrativos negocios en China.

La industria norteamericana de los semiconductores, que tiene en China un importantísimo mercado y además difícil de sustituir, se expone así a las posibles contramedidas que pueda adoptar el Gobierno de Pekín.

Éste acusó, por su parte, a Washington de querer obstaculizar su desarrollo económico y dijo que defenderá frente a Washington sus “derechos y sus intereses”.

Washington tratará ahora de que sus aliados sigan su ejemplo y adopten medidas similares, algo que no todos parecen dispuestos a aceptar.

Tal es el caso del Japón, que ha anunciado ya que no se sumará a las restricciones que intenta imponerles Washington.

Por el contrario, el vicecanciller y ministro de Economía, el verde Robert Habeck, ha vuelto a dar una vez más muestras del atlantismo de su partido y, tras ciertas vacilaciones, parece que seguirá a Washington.

Por su parte, la Comisión Europea ha dicho que analizará con la mejor voluntad las medidas restrictivas propuestas por Biden.

De momento, algunas empresas norteamericanas como Sequoia, que se dedica a la gestión de inversiones en sectores como la alta tecnología, entre muchos otros, han decido separar sus negocios en China de los que realiza en el resto del mundo para no perder su lucrativo negocio en ese país. Y esto es algo que se plantean ya otras empresas allí activas.

La intención evidente del Gobierno de Washington es que otros países le sigan en su intento de estrangular el desarrollo tecnológico chino con el pretexto de que sólo así se impedirá el rearme de su rival. ¡Como si EEUU no estuviera llevando a cabo a su vez un espectacular rearme!

Muchas empresas alemanas y europeas en general no parecen demasiado contentas con la posibilidad de una guerra económica con el gigante asiático, donde tienen un importante mercado que podría irse al garete.

Y argumentan, en contra de la decisión de EEUU, que las restricciones propuestas atentan en principio contra las reglas del comercio internacional, que en otros casos tanto le gusta defender la superpotencia.

Pero hay algo más preocupante y es la fantasía de algunos estrategas norteamericanos que parecen creer que si EEUU consiguiera un avance importante sobre China en el empleo de las más modernas tecnologías susceptibles de uso militar , podría incluso ganar una guerra a ese país. 

Por Diario

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