Creevy y un sueño pendiente: ser campeón del mundo con Los Pumas

Creevy y un sueño pendiente: ser campeón del mundo con Los Pumas

Agustín Creevy será uno de los 33 pumas en la Copa del Mundo / UAR

Agustín Creevy sabe muy bien que esta Copa del Mundo de Francia 2023 no será una más. Con sus 38 años a cuesta se encuentra transitando sus últimos pasos de su extensa y prolífera carrera, pero la convocatoria del entrenador Michael Cheika le permitirá al hooker platense jugar su cuarto Campeonato Mundial con Los Pumas y poder alcanzar el récord de Mario Ledesma en lo que se refiere a cantidad de partidos (18) en torneos de este tipo.

Francia 2023 será el cuarto Campeonato Mundial de rugby que disputará Agustín Creevy

El jugador surgido de la cantera del club San Luis, que esta temporada firmó para el club inglés de Sale Sharks después de su salida de London Irish (fue suspendido por el “fair play” financiero), tiene un sueño pendiente con la camiseta del seleccionado argentino de rugby con cuya camiseta el último fin de semana en la derrota contra Sudáfrica -en cancha de Vélez- cumplió su partido número 100.

¿Un sueño que me quede por cumplir con Los Pumas? “Salir campeón del mundo con Los Pumas, no me asusta decirlo. Sé que estamos en vísperas de un Mundial y habiendo pasado dieciocho años de primera Copa del Mundo, siento que es un equipo que está preparado, ha crecido mucho y que se entrena muy duro”, declaró Creevy.

En un balance a lo largo de su trayectoria con Los Pumas, Creevy resaltó que los All Blacks como el rival que más lo complicó en su carrera con el seleccionado argentino. “Siempre fue Nueva Zelanda. Nunca tuve la suerte, más allá de que pertenecía al grupo que ganó los partidos, nunca estuve en cancha poder ganar. Y obviamente que me divierte jugar contra ellos. Son los mejores y los que te hacen cosas distintas. Han ayudado mucho al crecimiento del rugby y eso me encanta”, aseguró.

Como quedó dicho, Agustín Creevy sumó los 100 caps cuando le tocó ingresar en el cruce contra los Springboks y al ser consultado cuál de esos partidos le gustaría volver a jugar respondió que “me gustaría volver a jugar todos, porque sé que en poco tiempo los voy a extrañar mucho. Pero si tuviese que elegir uno, el partido contra Irlanda en los cuartos de final del 2015 fue muy especial. Fue muy lindo y ganamos bien”, rememoró el platense.

Al respecto añadió que “la verdad que todos tuvieron un significado particular. También el primer partido que le ganamos a Australia en el Rugby Championship. Un montón de partidos que para mí fueron importantes y también muy lindos, pero como lo dije me gustaría volver a jugar todos”, señaló.

En otro tramo de la charla, Creevy reveló como fue su transformación de la posición de ala a hooker. El 23 de abril de 2005, el forward hizo su debut con la camiseta del seleccionado argentino ante Japón, pero con una particularidad: “En esa época debuté de ala. Mi puesto natural siempre fue ocho o ala. Jugué en juveniles hasta más o menos mis 24 años dicha posición. Miraba más a los tercera líneas que a los hookers en particular mucho a Tati Phelan y Martín Durand”, contó.

Respecto a cómo fue el proceso de cambiar de posición por Los Pumas, Creevy detalló que “fue un proceso duro, muy duro. No me arrepiento, pero me costó. Estaba jugando en Biarritz, de tercera línea, y me llama el Tati Phelan, que era el entrenador de Los Pumas en ese momento, y me dijo que para seguir teniendo continuidad en Los Pumas, quería que yo me cambie de puesto. Que no me iba a prometer nada, pero que él me veía futuro de hooker”.

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“Entonces ahí es cuándo yo tenía un precontrato firmado con London Irish, en 2008 -continuó diciendo Creevy-. rescindí el contrato, me volví a Argentina a jugar con mi club San Luis y hacer este cambio de posición dentro de la cancha, que fue realmente duro”, añadió.

En el cierre, Creevy explicó los momentos que transcurrió hasta llegar a ser el hooker que es hoy en día. “En ese momento no se sabía muy bien lo que era la técnica de line, que después lo fuimos aprendiendo y sabiendo que se entrenaba. El scrum sí, fue un momento duro. Había muy buenos entrenadores, pero es hasta acostumbrarte y agarrar la técnica. Me he desmayado en algún scrum alguna vez. En el line he sufrido mucho psicológicamente, se recibían muchas críticas. Era algo que a mí me molestaba mucho, hasta que fui perfeccionado y tomando la mano. Me costó demasiado”, concluyó.

Por Diario

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