México y Estados Unidos: ¿un matrimonio por conveniencia?

En el 2024 México y Estados Unidos cumplirán 30 años de la entrada en vigor del TLCAN, hoy T-MEC, es decir, del inicio de la integración económica o del “matrimonio por conveniencia”. Si bien hoy se reconoce plenamente las ventajas de esta unión en la que ya hasta se juega a nivel región una liga de futbol soccer, antes del tratado no se encontraban muchas cosas en común más que ser vecinos geográficos, algo visto y observado por los políticos mexicanos como una maldición, en vez de ser visto como una oportunidad.

Todavía hoy habrá algunos que señalen al tratado como una especie de condena, de sumisión por parte de México hacia Estados Unidos. Sin embargo, hoy más que nunca es más visible y tangible tres décadas de integración económica y cultural entre ambas naciones. Empezando por el aspecto cultural, cada vez más estadounidenses hablan español y juegan futbol soccer. En lo económico se sabe de la relación directa entre ambas economías, pero esta relación va más allá del Producto Interno Bruto (PIB): se encuentra en las remesas, el tipo de cambio y las relaciones complementarias de producción manufacturera.

En las remesas, el 2023 ha representado un récord para México, ya que de enero a junio de este año el país ha recibido 30 mil 238 millones de dólares, representando esto un crecimiento del 9.9% con respecto a los primeros seis meses del 2022. Este ingreso de dólares a la economía mexicana representa una fuente de dólares así como un ingreso para las familias de los estados de Jalisco, Guanajuato, Michoacán, el Estado de México y Ciudad de México.

En el caso del tipo de cambio, el peso mexicano ha adquirido algunas características que rigen su tipo de cambio con respecto al dólar, ya que la exposición a la economía americana y de acuerdo con las necesidades de inversión de esta, el peso puede sufrir procesos de depreciación o apreciación según sea el escenario. Asimismo, influye el diferencial de las tasas de interés en ambas economías, en las que México suele tener tasas más elevadas que la economía estadounidense.

Otro resultado de este “matrimonio” es la complementariedad en la producción manufacturera, la cual se refleja claramente en la industria automotriz, en la que México ha destacado en el ensamble de autos y en la producción de autopartes. Asimismo, otras oportunidades de mayor nivel tecnológico que se han empezado a colocar en el escenario productivo de México, como los autos eléctricos y la producción de semiconductores. Esto conduce a la siguiente etapa de la integración entre Estados Unidos y México: el talento.

Poco se habla, pero cada vez más es visible la exportación de profesionistas mexicanos hacia la economía estadounidense, los cuales cuentan con la exposición a los estándares de calidad internacionales y con capacidades de innovación y adaptación que las empresas internacionales valoran para contribuir en sus procesos de valor.

Si bien existen momentos de retos en la relación entre ambos países, 30 años de tratado y de integración económica y cultural no se pueden deshacer tan fácilmente, al contrario, la tendencia indica que este matrimonio continuará, tal vez con una segunda luna de miel en el corto plazo.

*- La autora es Economista y estudiante del Doctorado en Ciencias Económicas de la Facultad de Economía y Relaciones Internacionales de la UABC.

Por Diario

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