Juan iba por su desayuno y ahora está preso; le inventaron dos delitos en Chiapas

TUXTLA GUTIÉRREZ.- Juan Carlos Paredes Sarmiento, de 19 años de edad, se acababa de casar, portaba orgullo el anillo de matrimonio e, incluso, se esforzaba por aprender de su suegro el oficio de electricista para ganar dinero; pero, el pasado 9 de mayo en esta ciudad capital, elementos de la Fiscalía Metropolitana de Chiapas lo detuvieron con el argumento de que entre sus pertenencias llevaba “tres bolsitas de mariguana”.

Con él, también fue aprehendido su suegro, pero a éste los uniformados se la perdonaron y lo liberaron el mismo día; sin embargo, a ambos los golpearon, los incomunicaron por al menos tres horas y, por último, les robaron sus pertenencias, como los teléfonos celulares. Incluso, a Juan le arrebataron la sortija.

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De acuerdo con Juana Sarmiento Curiel, su hijo está recluido en el Centro Estatal de Reinserción Social para Sentenciados (CERSS) número 14, “El Amate”, en Cintalapa, pero ahora acusado por el delito de robo agravado a una empresa dedicada a la comercialización de refrescos. Es decir, la Fiscalía chiapaneca le fabricó un par de ilícitos, sin pruebas contundentes.

(Foto: Cuartoscuro)

Aclara que, antes, Juan fue llevado a la Fiscalía Metropolitana por la supuesta posesión de droga, “pero yo sé que ni es consumidor, ni vende eso, y ya una licenciada de ahí me dijo que, como se trataba de un delito menor, saldría en 48 horas”.

Lo más lamentable, cuenta, es que esa misma persona le adelantó que a su hijo le fabricarían otro delito cometido el 8 de mayo, es decir un día antes de que fuera capturado.

“Ella se portó muy bien, amable, me orientó de lo que tenía que hacer; y al otro día fui a esa Fiscalía, hablé con un funcionario de nombre Francis, pero primero fui con el fiscal que llevaba el caso, ante quien le expuse todo, como el hecho de que le robaron el celular y su anillo de oro porque se acababa de casar”.

(Foto: Especial)

¿Ahora robo agravado?

La situación empeoró cuando a Juan Carlos le imputaron otro delito, el robo en la empresa “Toledano” que se dedica a la venta de refrescos en una de las naves de la Central de Abastos del lado oriente de Tuxtla.

Una de las irregularidades, evidencia la declarante, es que en el expediente no aparece información de los supuestos testigos del hurto, ni sus identificaciones, “¿dónde están sus credenciales? ¿Quiénes son? Además, el fiscal debió haber tomado fotografías, pero no hay nada de eso”.

De hecho, la mujer proporcionó a los medios de comunicación presentes una serie de pruebas que constatan que Juan Carlos no pudo participar en el supuesto robo, pues en esos momentos laboraba junto a su suegro en una instalación eléctrica. “Tengo videos en donde se ve que él se dirige a comprar su desayuno, la hora, todo”.

(Foto: Cuartoscuro)

Según ella, ambos fueron arrestados como a las 2 de la tarde de ese 9 de mayo, pero “los aparecieron” hasta las 5, “insisto, llegaron esos sujetos en una camioneta blanca, los golpearon, les robaron, fue como un secuestro y un abuso por parte de la Fiscalía, porque esta detención es injusta”.

Tras adelantar que acudirá a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) para presentar una queja, expone que, en la audiencia que ya se tuvo, el juez solicitó el video donde se constata que Juan Carlos estaba en horario de labores.

“Pero ese video lo debió presentar la parte acusadora, para que se asegure de que mi hijo fue el que cometió o no el robo, pero ahí se darán cuenta que no cometió ningún delito, es sólo un chivo expiatorio; mi hijo está muy deprimido”.

Por el momento, Juana vive un calvario, pues está temerosa de que se le aplique una sentencia injusta a un joven que, según ella, tiene toda la vida por delante y, sobre todo, una esposa que lo espera en casa.

Por Diario

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