/ sábado 5 de agosto de 2023

¿Por qué hay grupos que se oponen a los libros de texto? Por clasistas, elitistas, racistas y homofóbicos. Así de simple, así de fácil.

¿Quiénes se oponen? Los que siempre se han opuesto a los libros de texto gratuitos, los que quieren que no exista la educación pública, los que quieren que todas y todos paguen por la educación; y los que no puedan pagar, pues que no estudien y sean esclavos de esa élite que sí pueda pagar.

Hace décadas que los empresarios, esa cofradía siniestra llamada Unión Nacional de Padres de Familia, o la iglesia católica, se han opuesto a todo aquello que sea educación pública.

En 1962, obligaron a que los empleados que trabajaban para ellos marcharan en Monterrey, a fin de oponerse a los libros de texto gratuito que acababa de crear el gobierno de López Mateos ¿El argumento? El mismo de ahorita, que eran «comunistas» ¿El problema real? Que una sociedad instruida e informada exigiría sus derechos. Y eso no les convenía, ni les conviene. En un segundo plano, que las editoriales que hacían libros de textos dejarían de vender y que ya no podrían adoctrinar a niñas y niños, para su lado, a través de estos…

Ahora, se quejan de que los nuevos libros de texto «adoctrinan» Y en tal caso, ¿qué ha hecho, durante décadas, la escuela católica en sus escuelas de paga? ¿No imparten catecismo? ¿Eso no es adoctrinar?

La iglesia católica se opuso, siempre, a la educación pública, precisamente porque no se impartiría religión en las aulas y ellos querían seguir adoctrinando niñas y niños.

Ah claro, pero como ahí están adoctrinando ellos, ahí si se vale. Lo de siempre, si la élite lo hace, se vale. Si lo hacen los de abajo, no.

Los sacerdotes pedófilos violaron a miles de niñas y niños. Eso hace mucho más daño que un libro, pero ahí si no dicen nada, ¿verdad?

Luego, los empresarios, desde Salinas, incidieron en el contenido de los libros de texto, para tener niñas y niños que, posteriormente, fueran mujeres y hombres sumisos, que no exigieran sus derechos ante ellos.

En esa oposición, han existido manifestaciones absolutamente lamentables, como la del líder nacional panista, Marko Cortés, pidiendo a «los padres de familia» que «si les dan estos libros de texto, (…) los destruyan en su totalidad o que las hojas o partes que no coincidan con la educación de sus hijos, simplemente sean retiradas».

Una declaración digna de Tomás de Torquemada, que nos demuestra quiénes integran el famoso «Frente Amplio» opositor y qué quieren para México: volver a la época más retrógada de este país.

¿O qué tal a Xóchitl Gálvez, mintiendo, al señalar que había desaparecido la enseñanza de las matemáticas de los nuevos libros? ¡Hasta el coordinador de MC en la Cámara de Diputados, Jorge Álvarez Máynez, la acabó desmintiendo!

A esos grupos, ultramontanos, cerriles, les horroriza que se hable de la comunidad LGBT en los libros de ¡quinto grado! No en los de primero, no en los de segundo…

Son los mismos que, cuando ven una pareja gay en TV, le apagan, pretendiendo ocultarles la realidad a sus hijas e hijos, como el padre de Filipo.

Otra cosa que les irrita profundamente es que se desmonte la mentira del neoliberalismo como una era dorada.

Pues fue una era dorada para ellos, pero no para el resto.

En un reportaje, El Universal critica, con maldad, dos párrafos de los libros.

El primero, este: “Sólo un reducido grupo de la sociedad, alrededor de 3%, cuenta con abundancia de recursos. La causa esencial de esta desigualdad es la mala distribución del ingreso, la falta de empleos productivos, ingresos insuficientes y la falta de participación ciudadana para generar proyectos políticos”.

No hay una sola mentira en ese párrafo.

Pero claro, los empresarios, cuyo 99% se compone de herederos que NUNCA en su vida han trabajado para tener lo que tienen, prefieren decir que, si hay desigualdad, es porque hay «mexicanos huevones», no porque paguen salarios ínfimos, mientras ellos se van, cada año, a esquiar a Vail.

El segundo párrafo criticado por El Universal, es el siguiente: “El neoliberalismo ha eliminado las conquistas de los trabajadores, así como las plazas en los puestos de trabajo; ha quitado poco a poco la posibilidad de obtener una pensión económica al concluir determinados años de trabajo; ha aumentado la intensidad de las jornadas laborales; ha vendido las empresas administradas por el Estado a particulares; ha aumentado la inseguridad en el empleo; ha generado la existencia de unos cuantos grandes ricos y, al mismo tiempo, grandes ejércitos de trabajadores en la pobreza”.

Tampoco hay una sola mentira en ese párrafo.

¿O alguien va a negar que el neoliberalismo inventó el ‘outsourcing’ para no darle prestaciones a los trabajadores, que se inventaron las Afores y ahora ya no alcanzan las pensiones -y por eso hay decenas de adultos mayores trabajando como empacadores en supermercados-, y que los ricos se hicieron más ricos? Pues los únicos que lo van a negar son los que forman parte de esa élite a la que le iba excelente en esos 30 años entre Salinas y Peña.

Y pues claro, a los empresarios les aterra que las niñas y los niños sepan que esos 30 años no fueron una época dorada, sino de problemas, crisis y sufrimiento para millones de mexicanas y mexicanos, para el 90% de este país, mientras un 10% se la pasaba de lujo, excelso…

No lo digo yo. Para refrescar la memoria, basta leer la magnífica investigación académica de la UNAM llamada «El salario mínimo: un crimen contra el pueblo mexicano» (https://cam.economia.unam.mx/reporte-investigacion-126-salario-minimo-crimen-pueblo-mexicano-cae-11-11-poder-adquisitivo-sexenio-pena-nieto/)

Otra cosa que irrita a los opositores, especialmente empresariales, son las menciones al feminismo…

Están aterrados de que a las niñas se les enseñe a exigir sus derechos y a demandar igualdad…

México es uno de los países donde hay mayor misoginia en el mundo empresarial. Son contadas las mujeres que están en la élite de la iniciativa privada. Los empresarios prefieren dejar de herederos de sus empresas a los yernos, antes que a una hija…

Y así quieren los empresarios machistas que siga la cosa.

También les acomoda mucho más aquel México de los setentas y ochentas donde, para ser secretaria de una empresa, se exigía «buena presentación». Y ya como empleadas, el jefe tenía la potestad de pedirles «derecho de piso». O sea, tener sexo con él, a cambio de permanecer en su cargo. Y a la que no aceptaba, pum, la corrían y la desprestigiaban con malas referencias en todas las empresas que pudieran. Ese es el mundo ideal de los empresarios que se oponen a los nuevos libros de texto.

A TODOS los que se oponen a los nuevos libros de texto gratuitos, NUNCA, JAMÁS, les importó la educación pública, ni el futuro de nuestras niñas y niños.

No lo digo yo. El Módulo de Movilidad Social Intergeneracional, difundido en 2017 por el Inegi, revela la NULA movilidad social que provocó el neoliberalismo (https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2017/mmsi/mmsi2017_06.pdf)

¿Una muestra? Solamente el 7.2% de las hijas e hijos de pescadores y agricultores llegaron a tener una licenciatura, frente al 63% de hijas e hijos de funcionarios y directivos de empresas que sí la tenían (página 9 del PDF que puse en el párrafo de arriba)

¿Qué significa eso? Que la educación, en el neoliberalismo, era para quien podía pagarla.

El cinismo alcanza puntos asquerosos en medios y «periodistas» que, al mismo tiempo que se envuelven en la bandera arcoiris y dicen defender a la comunidad LGBT, al feminismo, atacan los nuevos libros de texto gratuito.

¿Qué demuestran? Que son unos mercenarios, croqueteros, dispuestos a escribir, por dinero, de lo que les digan y como les digan. Les llega el cheque de la ONG que promueve la igualdad, son gay friendly. Les llega el cheque de los empresarios que se oponen a los libros de texto gratuitos, se vuelven opositores a la inclusión de «ideología de género» en los textos

Asquerosos sin convicciones, inmorales…

En resumen:

1.- El tema de los libros de texto gratuitos demuestra la falsedad de Xóchitl Gálvez. Solamente es un Caballo de Troya para que, con sus votos, lleguen hordas de senadores y diputados opositores, que ELIMINEN los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT. Esa es la realidad…

2.- Los libros de texto SI tienen fallas académicas, como demostró Julieta Fierro, académica indiscutible. Deben ser corregidos. Sin embargo, eso lo ha impedido la oposición estúpida, porque, ahora, con más razón, el gobierno y muchos grupos se aferrarán a que circulen como estén, porque ahora están en juego no solamente los libros, sino los derechos de las mujeres, las comunidades LGBT y la verdad histórica, esta sí, sobre el neoliberalismo.

3.- La batalla por los libros de texto no es solamente por esos libros, sino por un México diferente y mejor. Hay que entender lo que buscan, al fondo, quienes se oponen a estos con argumentos ideológicos. No quieren quemar solamente los libros y arrancarles hojas, lo que desean es quemar a los gays y lesbianas, devolverlos al closet, darles electrochoques en terapias de conversión. No quieren quemar solamente los libros y arrancarles hojas, sino quemar a las mujeres que exigen sus derechos y arrancarlas de la sociedad. No quieren quemar solamente los libros y arrancarles hojas, sino quemar a una sociedad que exige sueldos dignos y condiciones laborales humanas, quieren arrancar todo aquello que les impida ser más ricos. Pero este México con un poco más de inclusión, feminismo y derechos laborales tantito más justos -porque tampoco es que el gobierno de López Obrador haya hecho mucho-, no debe ser quemado. Este México donde ya no hay sumisión ante los de arriba no puede ser arrancado…

Comentarios: gerardofm2020@gmail.com

Fe de ratas:

Debido a un error al momento de subir esta columna, se publicaron algunos errores y está es la versión actualizada.

¿Por qué hay grupos que se oponen a los libros de texto? Por clasistas, elitistas, racistas y homofóbicos. Así de simple, así de fácil.

¿Quiénes se oponen? Los que siempre se han opuesto a los libros de texto gratuitos, los que quieren que no exista la educación pública, los que quieren que todas y todos paguen por la educación; y los que no puedan pagar, pues que no estudien y sean esclavos de esa élite que sí pueda pagar.

Hace décadas que los empresarios, esa cofradía siniestra llamada Unión Nacional de Padres de Familia, o la iglesia católica, se han opuesto a todo aquello que sea educación pública.

En 1962, obligaron a que los empleados que trabajaban para ellos marcharan en Monterrey, a fin de oponerse a los libros de texto gratuito que acababa de crear el gobierno de López Mateos ¿El argumento? El mismo de ahorita, que eran «comunistas» ¿El problema real? Que una sociedad instruida e informada exigiría sus derechos. Y eso no les convenía, ni les conviene. En un segundo plano, que las editoriales que hacían libros de textos dejarían de vender y que ya no podrían adoctrinar a niñas y niños, para su lado, a través de estos…

Ahora, se quejan de que los nuevos libros de texto «adoctrinan» Y en tal caso, ¿qué ha hecho, durante décadas, la escuela católica en sus escuelas de paga? ¿No imparten catecismo? ¿Eso no es adoctrinar?

La iglesia católica se opuso, siempre, a la educación pública, precisamente porque no se impartiría religión en las aulas y ellos querían seguir adoctrinando niñas y niños.

Ah claro, pero como ahí están adoctrinando ellos, ahí si se vale. Lo de siempre, si la élite lo hace, se vale. Si lo hacen los de abajo, no.

Los sacerdotes pedófilos violaron a miles de niñas y niños. Eso hace mucho más daño que un libro, pero ahí si no dicen nada, ¿verdad?

Luego, los empresarios, desde Salinas, incidieron en el contenido de los libros de texto, para tener niñas y niños que, posteriormente, fueran mujeres y hombres sumisos, que no exigieran sus derechos ante ellos.

En esa oposición, han existido manifestaciones absolutamente lamentables, como la del líder nacional panista, Marko Cortés, pidiendo a «los padres de familia» que «si les dan estos libros de texto, (…) los destruyan en su totalidad o que las hojas o partes que no coincidan con la educación de sus hijos, simplemente sean retiradas».

Una declaración digna de Tomás de Torquemada, que nos demuestra quiénes integran el famoso «Frente Amplio» opositor y qué quieren para México: volver a la época más retrógada de este país.

¿O qué tal a Xóchitl Gálvez, mintiendo, al señalar que había desaparecido la enseñanza de las matemáticas de los nuevos libros? ¡Hasta el coordinador de MC en la Cámara de Diputados, Jorge Álvarez Máynez, la acabó desmintiendo!

A esos grupos, ultramontanos, cerriles, les horroriza que se hable de la comunidad LGBT en los libros de ¡quinto grado! No en los de primero, no en los de segundo…

Son los mismos que, cuando ven una pareja gay en TV, le apagan, pretendiendo ocultarles la realidad a sus hijas e hijos, como el padre de Filipo.

Otra cosa que les irrita profundamente es que se desmonte la mentira del neoliberalismo como una era dorada.

Pues fue una era dorada para ellos, pero no para el resto.

En un reportaje, El Universal critica, con maldad, dos párrafos de los libros.

El primero, este: “Sólo un reducido grupo de la sociedad, alrededor de 3%, cuenta con abundancia de recursos. La causa esencial de esta desigualdad es la mala distribución del ingreso, la falta de empleos productivos, ingresos insuficientes y la falta de participación ciudadana para generar proyectos políticos”.

No hay una sola mentira en ese párrafo.

Pero claro, los empresarios, cuyo 99% se compone de herederos que NUNCA en su vida han trabajado para tener lo que tienen, prefieren decir que, si hay desigualdad, es porque hay «mexicanos huevones», no porque paguen salarios ínfimos, mientras ellos se van, cada año, a esquiar a Vail.

El segundo párrafo criticado por El Universal, es el siguiente: “El neoliberalismo ha eliminado las conquistas de los trabajadores, así como las plazas en los puestos de trabajo; ha quitado poco a poco la posibilidad de obtener una pensión económica al concluir determinados años de trabajo; ha aumentado la intensidad de las jornadas laborales; ha vendido las empresas administradas por el Estado a particulares; ha aumentado la inseguridad en el empleo; ha generado la existencia de unos cuantos grandes ricos y, al mismo tiempo, grandes ejércitos de trabajadores en la pobreza”.

Tampoco hay una sola mentira en ese párrafo.

¿O alguien va a negar que el neoliberalismo inventó el ‘outsourcing’ para no darle prestaciones a los trabajadores, que se inventaron las Afores y ahora ya no alcanzan las pensiones -y por eso hay decenas de adultos mayores trabajando como empacadores en supermercados-, y que los ricos se hicieron más ricos? Pues los únicos que lo van a negar son los que forman parte de esa élite a la que le iba excelente en esos 30 años entre Salinas y Peña.

Y pues claro, a los empresarios les aterra que las niñas y los niños sepan que esos 30 años no fueron una época dorada, sino de problemas, crisis y sufrimiento para millones de mexicanas y mexicanos, para el 90% de este país, mientras un 10% se la pasaba de lujo, excelso…

No lo digo yo. Para refrescar la memoria, basta leer la magnífica investigación académica de la UNAM llamada «El salario mínimo: un crimen contra el pueblo mexicano» (https://cam.economia.unam.mx/reporte-investigacion-126-salario-minimo-crimen-pueblo-mexicano-cae-11-11-poder-adquisitivo-sexenio-pena-nieto/)

Otra cosa que irrita a los opositores, especialmente empresariales, son las menciones al feminismo…

Están aterrados de que a las niñas se les enseñe a exigir sus derechos y a demandar igualdad…

México es uno de los países donde hay mayor misoginia en el mundo empresarial. Son contadas las mujeres que están en la élite de la iniciativa privada. Los empresarios prefieren dejar de herederos de sus empresas a los yernos, antes que a una hija…

Y así quieren los empresarios machistas que siga la cosa.

También les acomoda mucho más aquel México de los setentas y ochentas donde, para ser secretaria de una empresa, se exigía «buena presentación». Y ya como empleadas, el jefe tenía la potestad de pedirles «derecho de piso». O sea, tener sexo con él, a cambio de permanecer en su cargo. Y a la que no aceptaba, pum, la corrían y la desprestigiaban con malas referencias en todas las empresas que pudieran. Ese es el mundo ideal de los empresarios que se oponen a los nuevos libros de texto.

A TODOS los que se oponen a los nuevos libros de texto gratuitos, NUNCA, JAMÁS, les importó la educación pública, ni el futuro de nuestras niñas y niños.

No lo digo yo. El Módulo de Movilidad Social Intergeneracional, difundido en 2017 por el Inegi, revela la NULA movilidad social que provocó el neoliberalismo (https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2017/mmsi/mmsi2017_06.pdf)

¿Una muestra? Solamente el 7.2% de las hijas e hijos de pescadores y agricultores llegaron a tener una licenciatura, frente al 63% de hijas e hijos de funcionarios y directivos de empresas que sí la tenían (página 9 del PDF que puse en el párrafo de arriba)

¿Qué significa eso? Que la educación, en el neoliberalismo, era para quien podía pagarla.

El cinismo alcanza puntos asquerosos en medios y «periodistas» que, al mismo tiempo que se envuelven en la bandera arcoiris y dicen defender a la comunidad LGBT, al feminismo, atacan los nuevos libros de texto gratuito.

¿Qué demuestran? Que son unos mercenarios, croqueteros, dispuestos a escribir, por dinero, de lo que les digan y como les digan. Les llega el cheque de la ONG que promueve la igualdad, son gay friendly. Les llega el cheque de los empresarios que se oponen a los libros de texto gratuitos, se vuelven opositores a la inclusión de «ideología de género» en los textos

Asquerosos sin convicciones, inmorales…

En resumen:

1.- El tema de los libros de texto gratuitos demuestra la falsedad de Xóchitl Gálvez. Solamente es un Caballo de Troya para que, con sus votos, lleguen hordas de senadores y diputados opositores, que ELIMINEN los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT. Esa es la realidad…

2.- Los libros de texto SI tienen fallas académicas, como demostró Julieta Fierro, académica indiscutible. Deben ser corregidos. Sin embargo, eso lo ha impedido la oposición estúpida, porque, ahora, con más razón, el gobierno y muchos grupos se aferrarán a que circulen como estén, porque ahora están en juego no solamente los libros, sino los derechos de las mujeres, las comunidades LGBT y la verdad histórica, esta sí, sobre el neoliberalismo.

3.- La batalla por los libros de texto no es solamente por esos libros, sino por un México diferente y mejor. Hay que entender lo que buscan, al fondo, quienes se oponen a estos con argumentos ideológicos. No quieren quemar solamente los libros y arrancarles hojas, lo que desean es quemar a los gays y lesbianas, devolverlos al closet, darles electrochoques en terapias de conversión. No quieren quemar solamente los libros y arrancarles hojas, sino quemar a las mujeres que exigen sus derechos y arrancarlas de la sociedad. No quieren quemar solamente los libros y arrancarles hojas, sino quemar a una sociedad que exige sueldos dignos y condiciones laborales humanas, quieren arrancar todo aquello que les impida ser más ricos. Pero este México con un poco más de inclusión, feminismo y derechos laborales tantito más justos -porque tampoco es que el gobierno de López Obrador haya hecho mucho-, no debe ser quemado. Este México donde ya no hay sumisión ante los de arriba no puede ser arrancado…

Comentarios: gerardofm2020@gmail.com

Fe de ratas:

Debido a un error al momento de subir esta columna, se publicaron algunos errores y está es la versión actualizada.

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