Eliminar suelo rural: una conquista de los pueblos, no del gobierno de la Ciudad de México

El jefe de gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres, anunció una reforma que elimina el uso de suelo rural de la constitución de la capital. Pueblos y barrios originarios le recordaron que esta victoria viene de años de lucha en defensa del territorio

Texto: Alejandro Ruiz

Foto: Margarito Pérez Retana / Archivo Cuartoscuro

CIUDAD DE MÉXICO. – El jefe de gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres, anunció la eliminación de la figura de «suelo rural» de la Constitución de la capital.

Esta figura era uno de los tres usos de suelo que se permitían en la Ciudad de México, junto al urbano y de conservación. En los hechos, el uso de suelo rural permitía la urbanización de áreas naturales, lo que afectaba directamente al medio ambiente y los ecosistemas de la ciudad.

La eliminación de esta figura se da en medio de la discusión que el Congreso de la Ciudad de México realiza sobre el Plan General de Ordenamiento Territorial. Esta discusión ha generado protestas organizadas por integrantes de los pueblos y barrios originarios de la ciudad que se aglutinan en un frente.

El uso de suelo rural era una de las figuras problemáticas que desde que se presentó el primer proyecto del Plan de Ordenamiento recibió criticas por los habitantes de los pueblos y barrios originarios.

Acusaban que mantener este uso de suelo, a la larga regularizaría las construcciones ilegales en la ciudad.

También advirtieron que liberaría candados para la expansión del capital inmobiliario. Y temían que al conservar ese uso de suelo, se eliminaran las figuras de la propiedad social de la tierra que aún existen en la Ciudad de México.

Por estos motivos, reconoció Martí Batres, el gobierno de la Ciudad de México decidió eliminar esta figura de la constitución local. Esto, derivado de que cuando se presentó el primer proyecto del Plan General de Ordenamiento Territorial, los pueblos y barrios originarios manifestaron su inconformidad.

¿Qué es lo que nos dijeron? Nos llamaron la atención sobre un aspecto: aquí se está dividiendo el suelo de conservación en dos bloques: suelo de conservación y suelo rural. ¿Cuál era su preocupación? ¿Qué nos decían? Nos decían: ‘Nos preocupa que a través de esta división ocurran dos fenómenos: uno, que se vaya urbanizando el suelo que hoy son bosques y tierras de cultivo; y dos, que se privatice el suelo que es propiedad social, los ejidos y las comunidades’”.

Y afirmó que ante esto, a inicios de este año la entonces jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, envió la propuesta de reforma al Congreso capitalino.

Después, dijo que este fue «un compromiso cumplido por el Gobierno de la Ciudad de México con el apoyo del Congreso de la Ciudad de México».

Sin embargo, la opinión de los habitantes de los pueblos y barrios originarios de la ciudad es distinta a la del jefe de gobierno.

La reforma fue una demanda

En noviembre de 2022, el gobierno de la Ciudad de México anunció el primer proyecto del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial. En el texto, que no se sometió a consulta con los habitantes de la ciudad, el gobierno pretendía eliminar 30 mil hectáreas de suelo de conservación, convirtiéndolas en suelo rural.

La propuesta, adjudicada al ahora ex director de planeación urbana, Pablo Benlliure, desató protestas en toda la ciudad, principalmente convocadas por habitantes de los pueblos y barrios originarios.

Para diciembre de ese mismo año, el primer proyecto del Plan de Ordenamiento se vino abajo, principalmente por las protestas que generó.

Meses después, en febrero de 2023, Benlliure renunció a su cargo gubernamental. En su renuncia expresó que no existió «ninguna coacción física o moral» que lo obligara a abandonar su puesto, aunque su fracaso para pasar el Plan de Ordenamiento Territorial fue un factor que influyó.

Estos hechos los recuerdan muy bien los habitantes de los pueblos y barrios originarios de la Ciudad de México, quienes horas después del anuncio de Batres, emitieron un comunicado donde fijaron su posición respecto a la eliminación del uso de suelo rural de la constitución local.

Lo que hizo hoy Martí Batrés no es nada más que intentar hacer pasar como un logro de esta administración (la eliminación del suelo rural) lo que en realidad fue un problema creado por ellos mismos (al intentar aprobarlo en el PGOT)».

Los riesgos y los pendientes

Para estos habitantes, agrupados en el Frente por la Defensa de los Derechos de los Pueblos y Barrios Originarios de la Cuenca del Anáhuac, en realidad, el gobierno de la Ciudad de México tuvo que dar un paso atrás debido a la presión de sus protestas.

Sin embargo, y aunque aplauden que se elimine el uso de suelo rural de la constitución local, afirman que las amenazas contra los suelos de conservación sigue latente.

Por ejemplo, la figura de polígonos de reservas territoriales e infraestructura para el bienestar puede modificar y alterar el suelo de conservación. Esto, dependiendo las necesidades ambientales y territoriales que quedan al aire y pueden definirse arbitrariamente.

También, acusan que el gobierno de la Ciudad de México está simulando. Esto, al conservar a funcionarios responsables de redactar la primer versión del Plan de Ordenamiento.

«No se puede dejar de lado que el resto de funcionarios del equipo de Claudia Sheinbaum que participaron y defendieron el suelo rural continúan en el Instituto de Planeación, como por ejemplo, Patricio Carezzana y Oscar Moreno Corzo».

Y recordaron al gobierno capitalino que tiene otro compromiso pendiente: reponer las consultas del Plan General de Desarrollo y el de Ordenamiento Territorial.

El gobierno se ha negado a reponer el proceso de consulta del Plan y del Programa, aun cuando fue un compromiso de Claudia Sheinbaum en diciembre del año pasado, e incluso, el Instituto de Planeación asegura que la consulta a pueblos y barrios originarios ya se llevó a cabo y que ya no habrá ninguna reposición».

Hasta ahora, el nuvo plan se sigue discutiendo en el poder legislativo local, mientras que los habitantes de pueblos y barrios llaman a fortalecer la organización independiente e informar a la ciudadanía sobre los riesgos de que este nuevo proyecto adquiera vigencia.



Alejandro Ruiz

Periodista independiente radicado en la ciudad de Querétaro. Creo en las historias que permiten abrir espacios de reflexión, discusión y construcción colectiva, con la convicción de que otros mundos son posibles si los construimos desde abajo.

Por Diario

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