El vuelo más largo del mundo: ¿cómo es volar 19 horas sin escalas?

Las aerolíneas desafían constantemente los límites de lo posible en su afán por conectar destinos lejanos por todo el mundo. El vuelo más largo del mundo, de Singapore Airlines, es prueba de ello. Para los viajeros que tienen a sus seres queridos en la otra punta del planeta, o para los que se pasan la vida recorriendo mundo, ganando y gastando sus puntos de fidelización, este vuelo de 19 horas desde el aeropuerto John F. Kennedy es un sueño hecho realidad. Pero incluso en primera clase y en business, la idea de enfrentarse a un viaje tan largo puede resultar abrumadora.

Para comprobar cómo es vivir esta experiencia de primera mano, nos subimos a una de las rutas de Singapore Airlines entre Nueva York y Singapur. El avión era un Airbus A350-900ULR (Ultra Long Range), y nuestro asiento estaba en clase business, que ocupa la mayor parte del avión (la clase premium economy ocupa el tercio final). Ha sido una gran idea por parte de la aerolínea no ofrecer clase economy tradicional en un viaje tan largo y, como cabría esperar de Singapore, había un montón de detallitos enfocados a hacer el viaje más cómodo. También hay cosas que me habría gustado saber antes de embarcar para poder prepararme para ellas, y que desde luego tendré en cuenta en el futuro.

Desde el menú a bordo hasta los mejores asientos disponibles, así es por dentro el vuelo más largo del mundo.

Singapore Airlines opera dos vuelos diarios entre Nueva York y Singapur.

Singapore Airlines

¿CÓMO ES EL VUELO MÁS LARGO DEL MUNDO?

Prepararse para un vuelo de 19 horas requiere cierto trabajo mental. Empecé por pensar en qué me gustaría hacer para pasar el tiempo a bordo y qué haría una vez aterrizáramos. También fui ajustando poco a poco mis ritmos de sueño en los días previos al viaje.

Cuando me subí al avión y me acomodé en mi asiento, uno de los más amplios que se ofrecen en clase business de todo el mundo, empecé a preparar lo que sería mi hogar durante el día, dejando cerca lo que iba a necesitar durante el vuelo y buscando los enchufes.

Venían incluidos unos cuantos productos muy bien pensados, como un spray para evitar que se arrugue la ropa, muy importante en un vuelo tan largo. El avión sale por la tarde, por lo que muchos viajeros se ponen la ropa más cómoda posible, incluso un pijama, para descansar mejor.

El personal de cabina, ataviado con preciosos sarongs y kebayas diseñados por Pierre Balmain, se presenta y se dirige a cada persona por su apellido. Para el final del viaje, se habrán aprendido los nombres de todos, y se acordarán de cada uno mientras se despiden en la puerta.

Tras el despegue, llega la hora de echar un vistazo a las más de mil opciones de entretenimiento. Empezamos con una película y algo de beber y, como esta aerolínea sabe cuidar de sus pasajeros, sirven vino y champán en el asiento, explicando los viñedos de los que procede cada uno y los maridajes con los platos del menú.

La cena, con entrantes y platos principales fruto de la colaboración de la aerolínea con Golden Door Spa, se sirve sobre mantel. El impresionante menú se ha creado específicamente para vuelos largos, y la carta de bebidas, con cócteles sin alcohol, zumos y smoothies, da a los pasajeros la opción de elegir entre algo más relajante para descansar o más energético para ponerse las pilas antes del aterrizaje. Algunas contienen ingredientes de propiedades antiinflamatorias, mientras que otros son ricos en antioxidantes.

Algunos de los platos más interesantes son la trucha del valle del Hudson con verduras de la granja hidropónica de la aerolínea y el estofado de costilla con pan de maíz. Nos contaron también que el arroz con pollo típico de Singapur es uno de los más populares de la carta.

Unas horas después, cambia la iluminación para generar un ambiente diferente. A veces aumenta y baja de intensidad levemente, como un latido, todo ello diseñado para reducir el jet lag todo lo posible. Los baños están impolutos y se limpian con frecuencia.

A diferencia de otras aerolíneas, Singapore sirve la segunda comida a mitad de vuelo en lugar de antes del aterrizaje. No hay comidas y cenas a demanda, como en Qatar Airways, ya que la idea es que los pasajeros se adapten mejor a los ritmos que necesitarán con el cambio horario. Esto significa, por otra parte, que puede que te pillen durmiendo. Las luces se encienden y el personal de cabina trae otra comida de varios platos. La famosa salsa satay con cacahuete de la aerolínea es capaz de quitarle a cualquiera el mal humor de un despertar repentino.

Después de esto no hay más servicio de comidas, pero se pueden pedir algunos productos de la carta como sándwiches, sopas y cremas o ensaladas en cualquier momento. También se puede aprovechar para dormir otro rato. De todo el vuelo de 19 horas, dormí unas 11 en total, en parte gracias a la comodidad de mi asiento, almohada y sábanas incluidos.

Los asientos en clase business ofrecen mucho espacio e intimidad.

Singapore Airlines

COSAS QUE ME HABRÍA GUSTADO SABER ANTES DE VIAJAR

Singapore Airlines tiene dos vuelos al día desde Nueva York (JFK y Newark). Técnicamente, el del JFK es ligeramente más largo por unos kilómetros, pero apenas se aprecia la diferencia. Este es el que sale por la tarde, lo que permite cenar y después echarse a dormir unas horas después del despegue sin necesidad de ajustar el reloj biológico. A mitad del vuelo, la gente suele despertarse, comer y beber algo, ver películas o adelantar trabajo, pero suelen quedar unas cuantas horas de margen para dormir antes del aterrizaje en Singapur, que es por la mañana. Así los pasajeros pueden bajar del avión descansados y con todo el día por delante.

Desde Newark, el vuelo sale por la mañana, por lo que se da el caso contrario. Los pasajeros suelen estar despiertos la primera mitad del vuelo y tener sueño después. Pero como este vuelo aterriza por la tarde, no es muy buena idea dormir demasiado, ya que hará falta descansar al llegar para ajustar los ritmos de sueño.

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¿Nuestros consejos? Pregunta las horas exactas a las que se sirven las comidas para hacerte una idea de cuándo deberías dormir y cuándo tendrás que despertarte. También te recomendamos que aproveches el servicio Book the Cook, que te permite pedir tus platos favoritos de antemano. Tendrás muchas más opciones que con la carta de a bordo, incluso si viajas en premium economy. ¿Te apetece langosta Thermidor? ¿Curry tailandés o indio? ¿Sopa Laksa? Puedes pedir lo que quieras, pero solo si te acuerdas de hacerlo con antelación. Consulta el menú en la página de reservas desde una semana antes del viaje

También hay wifi gratuito e ilimitado en clase business. Está bien saber que no hace falta venir con tantas cosas descargadas de casa, aunque tampoco está mal prevenir.

Si viajas en premium economy, te interesan los asientos sueltos junto a la ventana del final del avión, que tienen más espacio debido a la curva que forman las paredes. Pero tendrás que darte prisa porque solo hay seis y se agotan rápido. Por suerte, en clase business hay un asiento a cada lado y dos en el pasillo central, lo que ofrece mucha intimidad.

Hay viajeros que prefieren hacer este vuelo con escala, pero el producto que ofrece Singapore Airlines tiene mucha demanda. Este verano, los billetes más baratos ida y vuelta rondaban los 2.500€ en premium economy y los 6.000€ en business. Y no te sorprendas si ves alguna fecha en la que los asientos de primera clase alcanzan las cinco cifras. En el vuelo más largo del mundo, hay muchos pasajeros dispuestos a cambiar dinero por comodidad y un buen descanso para poder disfrutar más del tiempo en su destino. Al fin y al cabo, este es el mayor beneficio de un vuelo de larga distancia como este.

Este artículo se publicó en julio de 2023 en Condé Nast Traveler.

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Por Diario

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