Barcelona abre al público el refugio antiaéreo de Guerra Civil tras 30 años en el olvido

Más de 1.300 refugios antiaéreos se construyeron en la ciudad de Barcelona para proteger a la población de las bombas lanzadas por el ejército franquista durante la Guerra Civil. Uno de ellos, ubicado en la cuarta planta de un parquin de coches de la plaza de la Revolución de 1868 del barrio barcelonés de Gràcia fue descubierto en 1994 durante la construcción del aparcamiento. Con motivo de la celebración de la fiesta de este barrio barcelonés, el refugio se abrirá al público tras permanecer 30 años en el olvido.

A partir del día 12 de agosto y por tres euros, una vez terminada su restauración y acondicionamiento, se podrá visitar el antiguo refugio. El portavoz del Taller de Historia de Gràcia, Josep Maria Contel ha destacado este lunes en una visita de los medios que a pesar de conservar solo un 5 % de lo que fue el refugio –contaba con agua corriente, «doble electricidad» y una «bomba de agua con cisterna», según destaca Contel– ya que la mayor parte fue destrozado con la construcción del aparcamiento los visitantes podrán caminar por un pasillo de dos estancias donde se encontraba la enfermería y el botiquín.

Aspecto la zona de enfermería donde se pueden ver en el suelo las marcas de las patas de una cama en el refugio antiaéreo número 267 situado en la plaza de la RevoluciónEFE

La restauradora y conservadora del servicio de arqueología de Barcelona, Montserrat Pagès, ha asegurado que la actuación museística en el interior ha sido mínima y solo se ha instalado iluminación.

El refugio, con una capacidad de alrededor de 400 personas, se clausuró en 1939 y no se había accedido hasta él hasta 1994, cuando las obras del parquin lo dejaron al descubierto. Los visitantes podrán pasear por los mismos pasillos donde se trataba a los heridos y la sala de espera de la enfermería. Este lunes, la novelista Ascen Capel ha sido de las primeras en acceder al refugio: «Mi madre, Teresina Cilla, estuvo en este refugio preservándose de la bombas cuando tenía 11 años. Ahora estoy escribiendo una novela ambientada en este espacio y hoy me llena de emoción», ha confesado la escritora.

Por Diario

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