Níger, entre el miedo y la incredulidad tras el golpe de Estado: “La gente se prepara para la guerra”

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Dispensario de Tchirozérine, Níger.

La probabilidad de que se produzca un golpe de Estado en Níger es alta desde su independencia el 3 de agosto de 1960. Es uno de los países más pobres del planeta, tiene recursos minerales de interés global y además está situado en una posición clave para los flujos migratorios. Sin embargo, esta vez, en las primeras horas, tras las informaciones que hablaban de la retención del presidente Bazoum, los mensajes que recibí de varios amigos desde el país africano eran de incredulidad. “¿Ahora? ¿Aquí? Es poco probable un golpe. Más aún con el problema de seguridad en la zona de las tres fronteras” (en referencia a la región que comparten Mali, Níger y Burkina Faso) y que José Segura, director general de Casa Africa, ha denominado la ‘zona cero’ de la yihad en el Sahel. En territorio nigerino se dirimen desde hace años luchas contra -y entre- grupos yihadistas. 

Me explican desde allí que no pasaron muchas horas hasta que en los grupos de WhatsApp de miembros del ejército constataron el movimiento en la capital. “¡Parece que es verdad! Desde esta mañana el presidente está en manos de los amotinados, retenido en el palacio presidencial”. Según llegaban más datos sobre el amotinamiento crecía la preocupación: “Parece que es serio y se complica por momentos: el ejército está dividido”. En pocas horas la confirmación era total. El temor inicial a una guerra civil se transformó en el miedo a que se convierta en una guerra que implique a toda la región. De la misma manera fue sorprendente la velocidad en las decisiones. Casi inmediatamente la Junta Militar anunció el cierre de fronteras y la suspensión de todas las instituciones del país. Mientras escribo estas líneas se anuncia la exigencia de que todos los militares franceses abandonen el país en el plazo de 30 días. A continuación sus países vecinos tomaron posición. La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) dio un ultimátum de 7 días a los golpistas para restaurar el orden constitucional y liberar al presidente. Una semana suficiente en la que discutir un plan para una eventual intervención militar. Burkina y Mali, donde también hubo golpes militares entre 2020 y 2022, representan la principal oposición a la iniciativa de la CEDEAO.

Escuela en Tchirozérine

Me escribe otro amigo tras varios días sin cobertura. “Lejos de la capital, ya sabes, la vida continúa, pero tenemos miedo. Y la gente se prepara para la guerra”. Las preocupaciones por la supervivencia son insultantemente básicas para casi toda la población. Níger tiene el tercer peor Índice de Desarrollo Humano solo superado por Chad y Sudán del Sur. Décadas entre los países con menos esperanza de vida (60 años ahora), entre los de mayor mortalidad infantil o en muertes de las madres en el parto. Es difícil traducir los datos a nuestro contexto. La fragilidad de las familias está marcada por la dificultad para simplemente estar vivos. La primera vez que estuve en Níger se estaba iniciando una hambruna. El director de un pequeño dispensario al norte de Agadez nos explicaba entonces que las familias tenían que decidir si alimentar a los animales o a los hijos. De esa decisión dependería la vida del resto, del detalle trascendental de saber cuánto aguantar. 

Eso no ocurre cada año, obviamente, pero enfermar es una penuria adicional cuando no hay apenas médicos (en España hay 444 médicos por cada 100.000 habitantes frente a 4 en Níger, según los datos del CIA World FactBook). Y es fácil enfermar cuando más del 40% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y apenas dispone de una comida diaria. El acceso al agua es un lujo en casi todo el país y eso implica no solo dificultad para beber, sino imposibilidad de una higiene mínima. Ese precisamente es el territorio ideal para la malaria, las tifoideas, el dengue, la esquistosomiasis, la hepatitis A y las diarreas de origen bacteriano.

En la estrecha franja fértil que recorre el sur del Níger desde la frontera con Burkina al oeste hasta casi el lago Chad hay mijo y sorgo. Hay cebollas y árboles frutales. También jirafas en Kouré. Y grandes rebaños de vacas bororó, de llamativos y enormes cuernos. Pero desde hace décadas Níger interesa por lo que tiene en el desierto, que ocupa un 90% del territorio. Hoy es el séptimo productor de  mundial de uranio y por décadas fue el más importante para la Unión Europea. Después también apareció el petróleo…

Fuente: Red de Sistemas de Alerta Temprana de Hambruna

¿Y para qué le ha servido el uranio todos estos años a Níger? La riqueza mineral que se extrae mayoritariamente en el norte ha servido de muy poco. El ejemplo más directo es que a día de hoy, sí, en 2023, no llega al 20% la población que tiene electricidad en su hogar. Se ha publicado estos días que Nigeria había cortado la electricidad de la que depende su vecino del norte, pero para la población, en realidad, es su día a día. ¿Cómo es posible cuando es un productor clave de uranio? Evidentemente no hay centrales nucleares para dar electricidad a los nigerinos. Y que su uranio alimenta fundamentalmente la electricidad de Francia y de otros países europeos. Pero las centrales térmicas que sí están en territorio nigerino sirven a las minas, y no a los dispensarios o a los colegios o a las casas. Es una realidad injusta que no ha cambiado desde su independencia del 3 de agosto de 1960. En un entorno de fragilidad extrema, donde el agua apenas aparece cuando llueve ocasionalmente y los animales lucen su resistencia extraordinaria, las minas han dejado además grandes áreas contaminadas. 

¿Le ha servido al menos para mejorar la educación, para pensar que el futuro será mejor? De nuevo los datos hablan de un sistema al que apenas le alcanza para ser el 6.º peor país del mundo en alfabetización y entre las mujeres es un 35% peor que entre los hombres. Y en el futuro inmediato lo seguirá sufriendo por la presión que supone el crecimiento previsto de la población: tiene la media de edad más joven del mundo (14,5 años) y la mayor fertilidad por mujer del mundo. 

¿Y qué sentido tiene que Francia haya sido objeto de las primeras medidas de la Junta Militar?

Hasta hace unos años Francia determinaba todo en la región. La moneda (franco CFA), como para el resto de países de la zona, tiene una conversión fija al euro (por herencia del franco francés), lo que limita gran parte de la política económica de la que Níger ha tratado de desligarse. También Francia es responsable de la imagen romántica sobre la población que ocultó la pobreza a la que estaba sometida. Una idea que hablaba de los nómadas tuaregs, los “hombres de azul” que cruzaban en camello el desierto más duro del mundo, y que ignoraba la diversidad de pueblos sonhais, peuls o kanuris. Los principales socios comerciales en 2019 eran  Emiratos Árabes Unidos, a quien exportaban el 54% de sus bienes, y China, con el 25%. Las medidas de la Junta Militar contra el país galo son sin duda bienvenidas entre los partidarios del golpe como se ha podido demostrar en las manifestaciones estudiantiles en la capital, pero la realidad es que desde el punto de vista comercial, Francia ya sólo representaba en 2019 un 7% de las exportaciones nigerinas.

Fuente: Wikimedia Commons

El proceso que se da hoy no es espontáneo. Cada vez que he viajado por Níger en las dos últimas décadas, desde Niamey al norte del país, por Tahoua hasta Agadez y hacia Arlit, y  vuelta por Aderbissinat, Tânout, Zinder, Maradi…, de año en año todo parecía inalterable. Pequeños detalles inapreciables para quien no vivía allí, pero importantes para los que sí. Ya lo había avisado José Collado, un misionero español que pasó allí su vida. Y mi amigo Nicolás Ayouba. Y muchos de los que conocí gracias a ellos. En cada poblado del camino se construyó una mezquita nueva y poco a poco el islam acogedor y moderado que conocimos cedíó terreno a una versión radicalizada con nuevos líderes religiosos. Lo que pasa en el Sahel no respeta fronteras y la dispersión de islamistas que salieron de Argelia más el dinero wahabita fomentaron este cambio que finalmente se quedó instalado. Así llegaron los problemas de seguridad a lo largo de frontera con Mali al oeste, y migrantes huidos del norte de Nigeria por la presión de Boko Haram que se instalaron en Diffa, al sureste. Después ataques a iglesias cristianas. Y en años siguientes vinieron los uniformes y el equipamiento militar de origen chino. Y los convoyes de vehículos para organizar la seguridad de los que cruzaban por el eje norte-sur. Nada cambiaba bajo mi capacidad de observación, pero ya había cambiado todo completamente.

En muchas zonas no tan expuestas como la de las tres fronteras, la seguridad había mejorado en los últimos años, al menos aparentemente, desde que Bazoum es presidente. Había puesto muchos recursos en ello y la población lo percibía así fuera de Niamey. Otro amigo nigerino lo ve así: “Con Issoufou (el anterior presidente) la situación era deplorable”.  Y apunta que el mismo Issoufou puede ser parte del complot, que nunca aceptó la idea de dejar el poder tras sus mandatos. Y que si no, sería una traición evidente de quienes le acompañaron durante 13 años. 

Y surge de nuevo en la conversación el rol del ejército que ha perpetrado el cuarto golpe en 27 años: “El ejército nunca aceptó dejar del todo el poder después de la conferencia nacional que dio paso a la democracia y a las primeras elecciones del 1993. Parece que están en un segundo plano, pero vuelven de forma regular”.

Hay muchos artículos y opiniones estos días sobre la importancia del Sahel en nuestra seguridad, sobre el papel de Rusia (y Wagner), China, Francia o EEUU. Sobre lo relevante que geoestrategicamente es. Hablan de que, a final de siglo, Níger habrá multiplicado por seis su población, y cuánto nos impactará. Pero hay una realidad subyacente en Níger, una injusticia extractiva aplicada que permite comerciar con cualquier bien si es económicamente interesante, aunque no reporte ningún beneficio a la población, sino un perjuicio irreparable. Níger es precioso como lo es su gente. Pero la pobreza extrema y la injusticia solo generan inestabilidad, violencia y muerte.

Por Tomás Pastor, miembro de la junta directiva de la ONG Acoger y Compartir.

Fuentes

Casa África: ‘Las Tres Fronteras (la ‘zona cero’ de la yihad en el Sahel)’, por José Segura Clavell

ActuNiger: ‘Coopération militaire: le CNSP dénonce les accords militaires qui lient le Niger à la France’

Datos de España y Níger del CIA World Factbook

Datos sobre producción minera mundial de uranio de la World Nuclear Association

Por Diario

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