El otro pionero de la vuelta al mundo: Juan Bautista de Antequera

El 1 de junio de 2023 se cumplieron doscientos años del nacimiento de uno de nuestros ilustres –y lamentablemente poco conocidos- marinos: el Vicealmirante Juan Bautista de Antequera y Bobadilla. Protagonista en muchos eventos de la política y la Armada de su tiempo, queremos destacar una de sus facetas, quizá aquella por la que es más recordado. Se trata de la primera circunnavegación del planeta a bordo de una nave acorazada, la Numancia.

La Fragata Numancia

Conocido el evento, entre otros motivos, por el Episodio Nacional de Pérez Galdós, que lo novela con su gran maestría, el nombre del marino ha quedado en cierta medida opacado por el que fue comandante de aquella Armada del Pacífico, don Casto Méndez Núñez. Sin embargo, quien mandó la fragata en su periplo de circunnavegación fue precisamente Antequera, habiendo sido previamente Méndez Núñez herido en la batalla del Callao.

Las circunstancias en las que se produjo esta gesta, cerca de trescientos años después de la expedición de Magallanes-Elcano, son conocidas: la llamada Guerra del Pacífico, o guerra hispano-sudamericana, motivada por una serie de incidentes que provocaron un conflicto no deseado e inútil. Una serie de provocaciones por ambas partes condujeron al bombardeo de los puertos de Valparaíso y El Callao por parte de la escuadra española.

Se había iniciado como una expedición de prestigio, «paseando» la bandera de España por las aguas del Atlántico y Pacífico, y recordando así a propios y extraños que España había sido un gran imperio, y que aún poseía importantes territorios ultramarinos: Cuba, Puerto Rico, y los archipiélagos de Filipinas, Carolinas y Marianas. Aquello terminó en un combate naval (1865-1866) que no se cerraría definitivamente hasta la paz alcanzada en los Tratados de París en 1879.

Tras una importante trayectoria en diversos destinos de la Real Armada, Antequera es nombrado comandante segundo de la fragata Numancia, primer buque blindado de vapor y vela de la marina española. Iba al mando don Casto Méndez Núñez. La fragata partió de Cádiz el 4 de febrero de 1865 y se incorporó a la escuadra del Pacífico en El Callao el 5 de mayo de ese mismo año.

Lienzo de Antonio Muñoz Degrain que representa el momento en que cayó herido Méndez Núñez durante el bombardeo a los fuertes de El Callao, el 2 de mayo de 1866Museo Naval

Las relaciones con Perú estaban por aquel entonces muy deterioradas, y las autoridades chilenas hacen causa común con las peruanas. La tensión existente acaba provocando una guerra. El jefe de la escuadra, José María Pareja, se suicida al recibir la noticia del apresamiento de una goleta por los chilenos. Es entonces cuando Méndez Núñez toma el mando de la escuadra, y Antequera asume la comandancia de la Numancia. Desde este buque se asiste al bombardeo de Valparaíso y de El Callao. En esta última batalla cae herido Méndez Núñez, en brazos de Antequera. Así relató Galdós en uno de sus Episodios Nacionales el momento de la baja de Méndez Núñez:

«Un proyectil pasó entre el brazo derecho y el costado del General, rozándole… Los astillazos que el mismo proyectil despidió del pasamanos del puente y de la bitácora, causaron en las piernas de don Casto heridas de menos importancia que la recibida en el brazo. Que no era nada dijo, y lo mismo creyeron los que estaban a su lado. El fuego arreciaba por una parte y otra; las baterías peruanas redoblaban su furor. Pasaron minutos. Méndez Núñez, por la pérdida de la sangre que del interior de la manga descendía enrojeciendo la mano, sufrió un desvanecimiento; le sostuvieron los más próximos a su persona… Se le bajó al Alcázar… Tomó el mando el Mayor General don Miguel Lobo, sin decir palabra, pues la ocasión no permitía el rigor de los trámites… En el Alcázar acudieron en auxilio del General los médicos Oliva y Gutiérrez, y cuatro marineros que le bajaron a la enfermería».

Afortunadamente, el brigadier sobrevivió a las heridas. La batalla había terminado, la Numancia había resistido 52 impactos, lo que no hubiera sido posible con otro tipo de barco. Se iniciaba entonces una de las grandes epopeyas que han configurado la historia de nuestra historia en la mar.

Cuando reciben la orden de regresar a España, la escuadra se divide en dos grupos, uno –con Méndez Núñez– lo hará por el Cabo de Hornos y la vía del Atlántico, y el otro, bajo el mando de Lobo, lo hará por la ruta Pacífica, vía Filipinas y Cabo de Buena Esperanza. Al frente de la Numancia sigue Antequera. La navegación del Pacífico tuvo que enfrentar numerosas y grandes dificultades, como las habían sufrido Magallanes y Elcano tres siglos antes. Más de cien heridos entre la tripulación, temporales, escorbuto… pero la pericia de Antequera llevó al éxito esta singladura: Tahití, Manila, Batavia, los mares de Java… hasta atravesar el Cabo de Buena Esperanza.

Una vez bordeado el sur de África, se dirigen a Río de Janeiro para unirse al resto de la escuadra de Méndez Núñez, donde llegaron el 18 de mayo de 1867, con lo que quedaba completada la circunnavegación del planeta, por vez primera, en un buque acorazado. Desde Brasil regresaron a España, desembarcando entre vítores al llegar a Cádiz el 20 de septiembre del mismo año.

De la misma manera que Elcano recibió su lema Primus circumdedisti me tras su proeza al servicio del Rey Carlos, Antequera fue condecorado, y en la fragata se puso una placa con el lema In Loricata Navis quae Primo Terram Circuivit.

En 1990, cuando se conmemoraba el centenario del fallecimiento del almirante Antequera, el Instituto de Historia y Cultura Naval publicaba un número monográfico dedicado al marino. Recuperemos esa memoria histórica en este otro aniversario, rescatando una vez más las grandes figuras que han ido tejiendo nuestra historia.

Por Diario

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