Noche de terror para una pollajería en pleno centro

Faltaban apenas segundos para que en la noche del jueves, una sucursal de una conocida cadena de pollajerías de La Plata, en las cercanías de Plaza San Martín, bajara la cortina metálica para finalizar otra jornada laboral.

Nadie sabe si los dos delincuentes que en esos instantes irrumpieron en escena en ese local de “Pim Pollo”, de Diagonal 79 entre 4 y 57, a las 8 y media de aquella noche, tenían el dato sobre el horario de cierre o no.

Lo que sí se conoce es que, según lo informado por un empleado de ese comercio, en apenas “3 ó 4 minutos” los asaltantes lograron consumar un atraco en el cual, según indicó, junto a un compañero de trabajo vivieron un susto mayúsculo y de alta tensión.

”QUÉDENSE QUIETOS”

El vendedor que aceptó referirse a lo sucedido en este episodio de inseguridad, reveló que apenas ambos ladrones traspasaron el umbral del negocio y quedaron cara a cara con los dos trabajadores “nos dijeron ´quédense quietos´, así que no nos resistimos”.

Aunque de todos modos, explicó el mismo empleado, “nos obligaron a ir a la parte trasera del negocio, mientras ellos se dedicaban a vaciar la caja registradora, llevándose toda la recaudación”.

Ante la requisitoria sobre el monto de dinero sustraído por esos delincuentes, aseguró que “no robaron mucho, porque había sólo billetes en cambio. También a uno de nuestros compañeros le robaron su moto”.

No obstante, una calificada fuente policial aseguró a EL DIA que de esta pollajería “huyeron con 50.000 pesos en efectivo, una remera, un pantalón y una moto marca Corven, de color azul y de 110 cilindradas”.

Acotó que “además escaparon con la llave de la moto y otras pertenecientes a la pollajería”.

El mismo vocero de la fuerza y el propio vendedor admitieron que la moto robada en la ocasión “estaba estacionada en la puerta del negocio”.

“NO HAGAN LA DENUNCIA”

Durante la charla, el mismo empleado reveló a su vez que momentos antes de darse a la fuga con su compinche, uno de los asaltantes puso énfasis en advertirles a sus víctimas que “no hagan la denuncia” por el asalto.

De inmediato, recordó otra amenaza sufrida por sus dos compañeros: “Miren que después van a tener que volver a abrir el local”. La frase encierra una velada intimidación sobre una eventual represalia.

Segundos después, apuraron la fuga del local con el dinero y la moto de uno de los trabajadores damnificados.

“Fue el único robo en esta sucursal desde que abrió hace 7 u 8 años”, mencionó el vendedor.

Loe encargados de investigar y atrapar a esos hampones intentan llegar hasta ellos en base a la filmación de las cámaras de seguridad de esta pollajería.

Por Diario

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