“El beisbol es un deporte que se juega de día”

No, no es una columna de deportes, pero la frase implica un precedente importante respecto a la toma decisiones y estrategias de negocio en las compañías. 

Tanto los miembros del Consejo de Administración como los directivos de las compañías son elegidos por sus capacidades,  experiencia y buen juicio en los negocios pero relacionamos su desempeño favorable o no favorable, incuso negligente, a los resultados (económicos) que puede tener la compañía; si hay utilidades, los consejeros y directivos son los mejores, si hay pérdidas entonces son los peores y su desempeño está “entre dicho”, es blanco o negro, es absoluto, pero el siguiente caso (Shlensky v Wrigley, App. 1968) ha fijado ciertas bases corporativas que refieren a que existe discrecionalidad y ciertos matices en la toma de decisiones y en las estrategias de negocios, en donde las pérdidas financieras no implican necesariamente una mala gestión. 

En 1968, un grupo de accionistas minoritarios de la compañía denominada Chicago National League Ball Club Inc., en aquél entonces propietaria de los Cachorros de Chicago (Chicago Cubs), uno de de los equipos de beisbol con mayor tradición en las Grandes Ligas de los Estados Unidos de América, y también propietaria de su casa, el mítico estadio “Wrigley Field”, insistió en demandar ante la Corte del Estado de Illinios a los miembros del Consejo de Administración de la propia compañía por su supuesta negligencia y mala gestión en la administración. Dentro de los demandados se encontraba el afamado Sr. Phillip K. Wrigley, presidente de la compañía y principal accionista con el 80% de las acciones. 

Los accionistas minoritarios reclamaban a los consejeros los importantes daños económicos que había ocasionado su decisión de no instalar alumbrado en el “Wrigley Field”, pues el hecho no tener alumbrado en el estadio impedía que el equipo pudiese jugar por la noche. 

En ese tiempo, casi la totalidad de los equipos que participaban en las Grandes ligas jugaban por la noche, esto les permitía incrementar la asistencia de sus aficionados a los estadios, especialmente a los juegos entre semana, y maximizar las ganancias por la venta de boletos para asistir a los mismos. 

Ante la baja asistencia de los aficionados de los Cachorros de Chicago a su estadio, el grupo de accionistas minoritarios consideraba que la negativa, impulsada principalmente por el Sr. Phillip K. Wrigley, era la principal causa de las pérdidas que habían tenido durante los años de 1961 a 1965, incluso, señalaban como ejemplo al equipo de las Medias Blancas de Chicago (Chicago White Sox), equipo rival de la ciudad, quienes si contaban con alumbrado en su estadio y quienes generaban muy buenas ganancias por la venta de boletos para asistir a sus juegos por la noche. 

El Sr. Phillip K. Wrigley, al ser cuestionado por su decisión y la del resto de los consejeros, simplemente se limitó a mencionar: “El beisbol es un deporte que se juega de día” además, la instalación del alumbrado y jugar de noche “causaría un efecto de deterioro en el vecindario circundante”. 

Hasta aquí, parecería que la demanda del grupo de accionistas minoritarios estaba totalmente fundada y que los motivos de la negativa del señor Phillip K. Wrigley simplemente no eran suficientes, siendo más un capricho que una verdadera justificación de negocio, pero…

La Corte consideró que la decisión de no instalar alumbrado en el estadio no estaba en contra de los mejores intereses de la compañía y de sus accionistas (al menos no se había acreditado de esa forma); no había una clara relación entre la baja asistencia de los aficionados del equipo al estadio y las pérdidas sufridas por la compañía del año 1961 al 1965, pues la asistencia al estadio fue mucho menor en 1962 a la registrada en 1961 pero la pérdida fue mayor en este año que en 1962. Entonces, era válido seguir jugando de día. 

Además, el hecho de que los consejeros consideraran el deterioro del vecindario como un motivo de su negativa, podría estar relacionado con la posible pérdida de valor que ello causaría en uno de los principales activos de la compañía: el estadio “Wrigley Field”, lo cual sería una afectación importante para esta y para sus accionistas. 

No había fraude o negligencia, ni tampoco conflito de interés, elementos base que la Corte buscaba para proceder con la demanda, simplemente fueron desiciones y estrategias de negocio ejecutadas bajo la discrecionalidad que tienen los consejeros para ello (para eso fueron contratados), en donde la Corte no está facultada para decidir si son buenas o malas. 

En consecuencia, la Corte en el Estado de Illinois resolvió rechazar la demanda del grupo de accionistas minoritarios fijando así, uno de los precedentes corporativos más importantes.

POR MIGUEL ÁNGEL SANDOVAL MONROY
ABOGADO FINANCIERO / US LAW
@OVERTHEDAYMX

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Por Diario

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