/ miércoles 2 de agosto de 2023

En el año 2023, parecía que la asistencia a eventos culturales estaba en alza, sin embargo, al analizar los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sobre el Módulo sobre Eventos Culturales Seleccionados (Modecult), se revela una realidad muy diferente. Aunque el 48.7% de la población de 18 años y más asistió, al menos una vez en los últimos 12 meses, a una obra de teatro, un concierto de música en vivo, un espectáculo de danza, una exposición o una proyección de películas o cine, este porcentaje está 9.1 puntos por debajo del registrado en mayo de 2019, cuando alcanzó el 57.8%.

Es claro que algo ha cambiado en los últimos años, parece que la pasión por la cultura se está enfriando, y eso no debería pasarnos desapercibido. Aunque el Modecult tiene como objetivo proporcionar información estadística sobre la asistencia a eventos culturales, también deberíamos prestar atención al desinterés creciente por parte de la población.

Una de las conclusiones más llamativas es el aumento significativo del porcentaje de personas que declararon «nada de interés en asistir a eventos culturales». Este desinterés se extiende a todos los tipos de eventos, con un incremento destacable en el caso de los espectáculos de danza, que experimentaron un aumento del 7.5%.

Es necesario reflexionar sobre las razones detrás de esta desmotivación cultural. ¿Qué está sucediendo en nuestra sociedad que está llevando a una disminución en la apreciación de eventos culturales? ¿Estamos priorizando otras formas de entretenimiento o hemos perdido el valor de la cultura en nuestras vidas?

Aunque la situación es preocupante, también hay aspectos positivos que podemos destacar. Uno de ellos es el auge del uso de internet y las redes sociales como medios para enterarse de eventos culturales, con un significativo 66.3% para la proyección de películas o cine. La tecnología tiene el poder de conectar a las personas con una amplia gama de eventos culturales y artísticos, pero debemos asegurarnos de que no remplace la experiencia real de asistir a estos espectáculos en persona.

Además, los datos también indican que el bajo costo de entrada y la cercanía de los eventos a la vivienda o lugar de trabajo son factores motivadores para la asistencia a eventos culturales, estos aspectos deberían ser tomados en cuenta por los gestores y organizadores para atraer a más personas y fomentar una mayor participación cultural.

Es importante que, como sociedad, reconozcamos el valor intrínseco de la cultura y cómo enriquece nuestras vidas. La cultura no solo nos entretiene, sino que también nos educa, nos conecta con nuestra historia y nos permite expresar nuestra identidad como individuos y como comunidad. En lugar de perder el interés en los eventos culturales, debemos buscar maneras de avivar la pasión y el entusiasmo por la cultura en todos los niveles. La educación y la promoción son fundamentales para fomentar una mayor apreciación de las artes, asimismo, es responsabilidad de los gobiernos y las instituciones culturales trabajar en conjunto para garantizar que haya una oferta diversa y accesible para todos los ciudadanos. En lugar de eventos que segreguen y excluyan, deben enfocarse en crear experiencias culturales que motiven e involucren a todas las personas, sin importar su origen, género o situación económica.

Quizás la clave está en acercar la cultura a la vida cotidiana de las personas, es importante que las exposiciones, conciertos, obras de teatro y proyecciones de películas se den en espacios que sean fácilmente accesibles para la comunidad. La cercanía geográfica a estos eventos puede ser un factor determinante para atraer a nuevos públicos y despertar su interés, es vital que estos eventos sean inclusivos y representativos de la diversidad cultural de nuestra sociedad. Celebrar y reconocer las diferentes expresiones artísticas de nuestras comunidades enriquece el tejido de la nación y fortalece nuestra colectividad.

El camino hacia una sociedad más culta y consciente no es fácil, pero es un camino que vale la pena recorrer. La cultura es el alma de una nación y una fuente inagotable de inspiración, si queremos construir un futuro más enriquecedor, debemos nutrir y apoyar la cultura en todas sus formas, solo entonces podremos preservar nuestra identidad y enriquecer nuestras vidas con experiencias significativas y transformadoras que nos conecten.

  • Instagram y Twitter: @SoyMarioDuran

En el año 2023, parecía que la asistencia a eventos culturales estaba en alza, sin embargo, al analizar los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sobre el Módulo sobre Eventos Culturales Seleccionados (Modecult), se revela una realidad muy diferente. Aunque el 48.7% de la población de 18 años y más asistió, al menos una vez en los últimos 12 meses, a una obra de teatro, un concierto de música en vivo, un espectáculo de danza, una exposición o una proyección de películas o cine, este porcentaje está 9.1 puntos por debajo del registrado en mayo de 2019, cuando alcanzó el 57.8%.

Es claro que algo ha cambiado en los últimos años, parece que la pasión por la cultura se está enfriando, y eso no debería pasarnos desapercibido. Aunque el Modecult tiene como objetivo proporcionar información estadística sobre la asistencia a eventos culturales, también deberíamos prestar atención al desinterés creciente por parte de la población.

Una de las conclusiones más llamativas es el aumento significativo del porcentaje de personas que declararon «nada de interés en asistir a eventos culturales». Este desinterés se extiende a todos los tipos de eventos, con un incremento destacable en el caso de los espectáculos de danza, que experimentaron un aumento del 7.5%.

Es necesario reflexionar sobre las razones detrás de esta desmotivación cultural. ¿Qué está sucediendo en nuestra sociedad que está llevando a una disminución en la apreciación de eventos culturales? ¿Estamos priorizando otras formas de entretenimiento o hemos perdido el valor de la cultura en nuestras vidas?

Aunque la situación es preocupante, también hay aspectos positivos que podemos destacar. Uno de ellos es el auge del uso de internet y las redes sociales como medios para enterarse de eventos culturales, con un significativo 66.3% para la proyección de películas o cine. La tecnología tiene el poder de conectar a las personas con una amplia gama de eventos culturales y artísticos, pero debemos asegurarnos de que no remplace la experiencia real de asistir a estos espectáculos en persona.

Además, los datos también indican que el bajo costo de entrada y la cercanía de los eventos a la vivienda o lugar de trabajo son factores motivadores para la asistencia a eventos culturales, estos aspectos deberían ser tomados en cuenta por los gestores y organizadores para atraer a más personas y fomentar una mayor participación cultural.

Es importante que, como sociedad, reconozcamos el valor intrínseco de la cultura y cómo enriquece nuestras vidas. La cultura no solo nos entretiene, sino que también nos educa, nos conecta con nuestra historia y nos permite expresar nuestra identidad como individuos y como comunidad. En lugar de perder el interés en los eventos culturales, debemos buscar maneras de avivar la pasión y el entusiasmo por la cultura en todos los niveles. La educación y la promoción son fundamentales para fomentar una mayor apreciación de las artes, asimismo, es responsabilidad de los gobiernos y las instituciones culturales trabajar en conjunto para garantizar que haya una oferta diversa y accesible para todos los ciudadanos. En lugar de eventos que segreguen y excluyan, deben enfocarse en crear experiencias culturales que motiven e involucren a todas las personas, sin importar su origen, género o situación económica.

Quizás la clave está en acercar la cultura a la vida cotidiana de las personas, es importante que las exposiciones, conciertos, obras de teatro y proyecciones de películas se den en espacios que sean fácilmente accesibles para la comunidad. La cercanía geográfica a estos eventos puede ser un factor determinante para atraer a nuevos públicos y despertar su interés, es vital que estos eventos sean inclusivos y representativos de la diversidad cultural de nuestra sociedad. Celebrar y reconocer las diferentes expresiones artísticas de nuestras comunidades enriquece el tejido de la nación y fortalece nuestra colectividad.

El camino hacia una sociedad más culta y consciente no es fácil, pero es un camino que vale la pena recorrer. La cultura es el alma de una nación y una fuente inagotable de inspiración, si queremos construir un futuro más enriquecedor, debemos nutrir y apoyar la cultura en todas sus formas, solo entonces podremos preservar nuestra identidad y enriquecer nuestras vidas con experiencias significativas y transformadoras que nos conecten.

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